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El Pecado te aparta de Dios

Escrito por Peter Vida

Ahora que sabes que Dios te ama, te has de preguntar entonces ¿Por qué no puedo experimentar su amor? ¿Qué me impide poder experimentar el amor de Dios en mi vida? Muchas veces te has preguntado: ¿Por qué si Dios nos ama existe la violencia, el odio, las guerras, la desigualdad social, el hambre, etc? San Pablo nos responde: 

Pues todos pecaron y están faltos de la gloria de Dios. Rom. 3,23

Esto quiere decir que no puedes experimentar el amor de Dios por culpa del pecado.

Dios te ha creado completamente libre. Dios no quiere que correspondas a Su Amor obligadamente. Así que eres libre para decidir si le sigues o le rechazas. Por lo tanto todos los hombres hemos decidido por nuestra cuenta, hemos rechazado el amor de Dios y hemos preferido el pecado. El pecado ha puesto un muro entre tú y Dios, y esto te hace sufrir.

¿Qué es pecar?

Pecar es hacer mi propia voluntad y no la voluntad de Dios.

Obviamente esto no lo haces solo. Desde la creación tenemos un enemigo llamado “Satanás o Diablo” quien por envidia no desea que alcancemos la plenitud de la felicidad, que es precisamente que estemos en armonía con Dios. Es el quien siembra cizaña en nuestra relación con Dios y nos ofrece a través de la tentación algo mejor. Una tentación que por supuesto es atractiva para pecar. Por eso este enemigo es obvio que se presenta como amigo, si supieras que es el diablo o lo vieras por supuesto que no lo harías.

Para pecar se desea encontrar una justificación y por eso el hombre desea decidir que es bueno y que es malo, para justificar sus actos, siendo que solo Dios puede decidir que es bueno y que es malo, porque El es El creador, El conoce la realidad.

El problema es que desde el principio el hombre no ha querido aceptar la voluntad de Dios, buscando la felicidad por su propia cuenta, principalmente a través de la ciencia y la tecnología. Así como un hombre pecó todos hemos sido constituidos pecadores. Nuestra naturaleza original es de pecado, por lo tanto todos desde que nacemos somos pecadores. Somos de naturaleza pecadora por lo tanto nuestros frutos son de pecado. Por eso nos es más fácil hacer el mal que el bien. El rey David en su salmo dice:

Tú ves que malo soy de nacimiento, pecador desde el seno de mi madre.Salm. 51,7

Bueno, por culpa del pecado vienen las consecuencias:

El pecado paga un salario, y es la muerte. Rom. 6,23

No hacemos caso y tenemos que sufrir las consecuencias, mismas que nos pueden llevar a la muerte. Lo más malo es que el pecado es como cometer un error, y lo volvemos a hacer, aun sabiendo de antemano que sufrimos después por culpa de ello.

Las consecuencias del pecado se sienten en esta vida y estas te llevan a:

Romper contigo mismo: angustia, miedo, desesperación, tristeza, malestar, dolor físico, etc.

Romper con los demás: discusión, odio, división, pelea, terrorismo, guerras, etc.

Romper con la naturaleza: contaminación, maltrato de animales, exterminio de especies, tala inmoderada, etc.

Y principalmente a ROMPER CON DIOS: alejamiento, dudas, ateísmo, etc.

En esta situación, al estar desequilibrado no puedes ser feliz. Para poder ser feliz se requiere estar bien equilibrado en lo físico, mental y espiritual. Esto marca la diferencia para poder vivir como verdadero hijo de Dios. El desequilibrio espiritual siempre afectara lo físico y mental, aunque se quiera negar.

Sin embargo, ante las consecuencias del pecado, el hombre busca una solución ya sea por medio de seudosoluciones ya sea por medio de amuletos, limpias, ocultismo, ciencia, tecnología, etc. pero ninguna resuelve el problema de fondo.

El problema es que aun así le busques ningún hombre puede solucionar este problema nuestro del pecado. Podría ser muy amarillista pero es verdad. Se oye decir gran cruzada contra la delincuencia y ¿qué pasa? Nada, porque sino se soluciona el problema de fondo no se podrá acabar con las consecuencias del pecado.

¿Qué podemos hacer entonces?

Ninguno de nosotros puede resolver este problema, pero lo que si podemos hacer, para empezar, es reconocer nuestros pecados. Se dice que un problema aceptado esta resuelto a la mitad. Dice Jesús en su palabra:

Si fueran ciegos, no tendrían pecado.

Pero ustedes dicen: “Vemos”, y esa es la prueba de su pecado. Jn. 9,41

Lo peor que podemos hacer es negar que tenemos pecado. Creer que porque somos buenos ciudadanos, entonces no necesitamos de Dios ó porque al compararnos con otro sentimos que somos mejores. Como pasa en la parábola del fariseo y el publicano (Lc. 18,9-14).

Hoy tú puedes arrepentirte de tus pecados. ¿De cuales? Por ejemplo: haber mentido, haber robado, haber difamado, etc. En pocas palabras arrepiéntete de haber ofendido a Dios, de haberte hecho daño a ti mismo y de haber dañado a tu prójimo y a la naturaleza. No me digas que no tienes pecado, dice Dios en la Biblia:

Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos, y la verdad no esta en nosotros. 1 Jn. 1,8

Si no aceptas que estas enfermo, no se te puede ayudar, el medico no puede hacer nada por ti. Pero, si lo crees el puede sanarte, en este caso tu corazón.

¡Reconoce tus pecados! ¡Pídele perdón! No me digas que tú has hecho algo muy grave e imperdonable. Recuerda lo que te dice Dios en la Biblia:

"Vengan, para que arreglemos cuentas. Aunque sus pecados sean colorados, quedarán blancos como la nieve; aunque sean rojos como púrpura, se volverán como lana blanca” Isa. 1,18

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