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Recibe la Promesa del Padre: El Espíritu Santo

Escrito por Peter Vida

Ahora que ya has aceptado a Jesús como Salvador y Señor pensaras… ¿Que más hace falta para que tu vida cambie de verdad? Bueno, nuestro Padre Dios ha prometido enviarte a alguien para que te ayude a vivir como verdadero hijo suyo.

A.- Nuestro Padre Dios lo prometió:

Aunque los judíos se saben de memoria la ley de Dios, aun así no la cumplen. Sin embargo, El Padre promete que llegara el momento en que las cosas cambiarán. Dice El por medio del profeta Ezequiel:

Les daré un corazón nuevo y pondré en su interior un espíritu nuevo. Quitaré de su carne su corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Así caminarán según mis mandamientos, observarán mis leyes y las pondrán en práctica; entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios. Ez. 11,19-20.

En el Antiguo Testamento el poder de Dios solo se manifiesta en unas cuantas personas con alguna misión especial como: Moisés, Josué, Los Jueces, David, Los Profetas, etc. Ahora Dios lo promete para todos:

Esto es lo que ha de suceder después:

Yo derramaré mi Espíritu sobre cualquier mortal.

Tus hijos y tus hijas profetizarán,

los ancianos tendrán sueños

y los jóvenes verán visiones. Hasta sobre los siervos y las sirvientas

derramaré mi Espíritu en aquellos días. Daré a ver señales en el cielo,

y en la tierra habrá sangre, fuego y nubes de humo.

Jl. 3,1-3

B.- Nuestro Señor Jesucristo también lo prometió:

Pero es verdad lo que les digo: les conviene que yo me vaya, porque mientras yo no me vaya, el Protector no vendrá a ustedes. Yo me voy, y es para enviárselo. Jn. 16,7

Ahora yo voy a enviar sobre ustedes lo que mi Padre prometió. Permanezcan, pues, en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza que viene de arriba. Lc. 24,49

Defensor que nos llenaría de valentía para poder dar testimonio y proclamar la Buena Noticia de Cristo. Sin el Espíritu Santo no es posible ser fiel a Cristo, se requiere la fuerza que viene de lo alto.

C.- Y el cumplimiento de ese día maravilloso llegó.

Dice la Biblia:

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban, y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran. Hech. 2,1-4

Todo cambió partir de esta efusión del Espíritu Santo sobre cada uno de los apóstoles y los discípulos ahí reunidos que eran ciento veinte. A partir del día de Pentecostés la Iglesia nace gracias al bautismo en el Espíritu Santo que recibieron los apóstoles.

La palabra Bautizar viene del griego Babtizein y significa sumergirse, empaparse, estar inundado. Entonces cuando los apóstoles recibieron el Espíritu Santo significa que estaban llenos del Espíritu Santo, que estaban bien empapados y se les notaba. Podemos decir que:

a.- Fue el Espíritu Santo quien les hizo conocer en verdad la persona y la misión de Jesús.

Los apóstoles pensaban que Jesús venia a restaurar un reino como el de los hombres. Veían a Jesús como rey pero al estilo del rey David. Una vez que llega el Espíritu Santo comprenden en verdad a que vino Jesús, y se lanzan a predicar la Salvación en Cristo Jesús. Prueba de ello es la predicación de Pedro el día de Pentecostés (Hech. 2,14-39).

b.- Fue el Espíritu Santo quien cambió sus corazones.

Donde está el Espíritu Santo no puede existir el egoísmo, la envidia, la avaricia. El Espíritu Santo te enseña a vivir la vida de otra manera, con un corazón alegre y sencillo (Hech. 2,46).

c.- Fue el Espíritu Santo quien convirtió a Jesús en el centro de sus vidas.

Por que decir que Jesús es Mi Señor es un don de Dios, es decir, es el Espíritu Santo quien te lleva a vivir conforme Cristo quiere observando sus mandamientos y consultando en todo momento su voluntad (Ef. 3,8).

d.- Fue el Espíritu Santo quien los hizo testificar con palabras poderosas.

¿Qué es un testigo? Es alguien que conoce sobre un asunto y da testimonio de ello. Los apóstoles daban testimonio de que Jesús estaba vivo y lo hacían con una gran seguridad que llegaban a los corazones de sus oyentes. El Espíritu Santo hace que tu predicación sea con valentía y poder. Los oyentes, es muy difícil que se puedan resistir a su acción. El apóstol Pedro así lo hizo y en su primera predicación convirtió a 3000 personas. ¿Cuántas veces has predicado y no se convierte nadie? Hace falta estar lleno del Espíritu Santo.

Dice la Biblia que los primeros cristianos acudían al templo “con entusiasmo” (Hech. 2,46). Es interesante porque la palabra Entusiasmo viene del griego Entheos, “En” es dentro de y “Theos” es Dios, entonces se decía que una persona es entusiasta porque tiene dentro el Espíritu de Dios. Así que si tu estas lleno de gozo, lo transmites y contagias. Si en verdad tienes dentro el Espíritu Santo la gente lo va a notar y va a querer vivir conforme a ese espíritu. Por eso hoy te digo que:

D.- La promesa también es para ti.

Todas estas maravillas que te estoy contando no son solo para los primero cristianos. Jesús al ser glorificado en el cielo, recibe una Nueva Efusión del Espíritu y es tan grande esta efusión que te la quiere compartir a ti. Así que la promesa del Padre también es para ti.

Pedro les contestó: "Arrepiéntanse, y que cada uno de ustedes se haga bautizar en el Nombre de Jesús, el Mesías, para que sus pecados sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo. Porque el don de Dios es para ustedes y para sus hijos, y también para todos aquellos a los que el Señor, nuestro Dios, quiera llamar, aun cuando se hayan alejado.Hech. 2,38-39.

El último día de la fiesta, que era el más solemne, Jesús, puesto en pie, exclamó con voz potente: "El que tenga sed, que venga a mí. Pues el que cree en mí tendrá de beber. Lo dice la Escritura: De él saldrán ríos de agua viva. Decía esto Jesús refiriéndose al Espíritu Santo que recibirían los que creyeran en él. Todavía no se comunicaba el Espíritu, porque Jesús aún no había entrado en su gloria. Jn. 7,37-39.

¿Cuánto te cuesta el don del Espíritu Santo? Nada. ¡Es completamente Gratis!

El que tenga sed, que se acerque; y el que lo desee, reciba gratuitamente el agua de la vida. Ap. 22,17b.

Desde el día de Pentecostés el Espíritu Santo se sigue derramando sobre personas y comunidades, hombres y mujeres, ricos y pobres. Tu también puedes vivir un “Pentecostés Personal”.

Yo también antes trabajaba mucho enseñando la Palabra de Dios pero no veía frutos, la gente se cansaba y dejaba de escucharme. Es porque no le permitía al Espíritu Santo trabajar en mi vida. A partir del día en que me di cuenta de mi error y le pedí al Espíritu Santo que tomara mi vida, en realidad todo cambio para mí. Son abundantes los frutos y los grupos que ahora se reúnen a alabar al Señor que no podía creer como las maravillas del día de Pentecostés se pueden vivir en estos tiempos. Pero se puede, yo doy testimonio de ello.

Hoy es el día en que Dios te esta ofreciendo el don de su Espíritu. Si ya te bautizaste, si ya te confirmaste, esto no quiere decir que no tengas el Espíritu Santo. Lo único que queremos es ayudarte a que el don del Espíritu Santo se note en tu vida. Tu lo vas a notar y no solo tu, sino todos los que te rodean se darán cuenta que algo nuevo ha pasado.

Puedes hacer tu oración a Jesús pidiéndole una nueva efusión de Su Espíritu en este momento en un ambiente de silencio y recogimiento (puedes poner también un canto de meditación como fondo). Puedes hacerlo solo, con tu familia, amigos o vecinos.

AQUÍ ESTA UN EJEMPLO DE TU ORACIÓN A JESÚS

PIDIENDO EL ESPIRITU SANTO

Señor Jesús, dueño de cielo y tierra, yo creo que moriste en la cruz por mis pecados. Pero que Dios te resucitó y estas vivo para nunca más morir. Que el Padre te ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Estoy seguro que todo lo que pides al Padre, el te lo concede. Permíteme tomar tu nombre Santo que está sobre todo nombre, y en tu nombre, con tus meritos, pedirle al Padre que derrame abundantemente su Espíritu sobre mi corazón. Padre Santo, en el nombre de Jesús, el Mesías, el hijo de tus complacencias, a quien no le niegas nada, dame tu Espíritu Santo. El lo prometió. Dame, Padre una nueva efusión de tu Espíritu que transforme todo mi ser y me haga criatura nueva en Cristo Jesús para tu Gloria.

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